El año pasado tuve la oportunidad de facilitar un proceso de formación sobre “Género y prevención de embarazos tempranos” dirigido a adolescentes (mujeres y hombres) de algunos municipios de los Departamentos de Huehuetenango y Totonicapán.
El proceso de formación, para muchos adolescentes (que en un 98% eran indígenas) fue un “primer acercamiento” teórico a conceptos como género, sexo, asignación social del género, estereotipos de género, roles de género, división sexual del trabajo, etc. Asimismo, el proceso que además de formación fue de reflexión, se orientó a tratar de deconstruir -¡vaya tarea ambiciosa!- los estereotipos de “mujer madre y ama de casa”, “hombre jefe y proveedor” y la idea de que las mujeres son “objetos de placer” de uso exclusivo de los hombres, de los machos.
Realmente fue un proceso bastante enriquecedor, de intercambio de conocimientos, en donde definitivamente aprendí mucho de las y los adolescentes, y en donde muchas de las cosas que expresaron me dejaron reflexionando mucho.
Considero que cuando abordamos el tema de género, necesariamente, el tema de “diversidad sexual ” también debe o debería ser abordado. Y digo “debería” porque ya hablar de género para varias personas es bastante “revolucionario”, incómodo y causa escozor en sus mentes; ni hablar entonces de la diversidad sexual que es considerada una “abominable aberración”, “cosa del diablo”, un pecado castigado por Dios, bla, bla, bla!!! Por lo anterior, el tema no se aborda o “mentes pequeñas y conservadoras” no lo quieren abordar en general, y con la adolescencia y juventud en particular.
Mencioné anteriormente que muchas cosas expresadas por las y los adolescentes eran realmente interesantes, y quizá lo más interesante de todo fueron las diferentes reacciones y afirmaciones sobre el tema de diversidad sexual, tema del que, por lo que percibí, no les hablan absolutamente nada.
Risas, ojos bien abiertos, cejas levantadas y más risas fueron, en términos generales, las reacciones de las y los adolescentes. Creo que el uso de la “dramatización” como técnica fue exitosa para que comprendieran mejor la teoría y así no introducir el tema de golpe.
Es precisamente durante las reflexiones posteriores a las dramatizaciones que hubo afirmaciones que me dejaron absorto, aunque como dije antes, es realmente interesante lo que piensan los adolescentes sobre el tema de diversidad sexual. Acá algunas afirmaciones:
- “Acá no existen los homosexuales”.
Me resultó curioso que en dos municipios los adolescentes (“los” porque fueron los hombres) fueron categóricos al afirmar que en dichos municipios “no existen los homosexuales”. En uno de los municipios el único que, consideraban ellos, era homosexual, era un maestro -que no originario de ahí- que les habló del tema de diversidad sexual, era afeminado y que por ello fue expulsado de la comunidad. Es decir, allí no hay homosexuales y todos son bien hombres.
¡Vaya afirmación! teniendo en cuenta que según estudios al menos el 10% de toda la población mundial es homosexual. Nótese que subrayo al menos, ya que considero que ese porcentaje es mucho más elevado.
2. “La biblia lo prohíbe y lo castiga”
Afirmación que realmente esperaba que la hicieran. El fundamento bíblico es el siguiente: «Si un varón se acuesta con otro varón, como se hace con una mujer, ambos han cometido una abominación: han de morir; su sangre sobre ellos» (Lv 20.13).
En la biblia, entre otras, también se establecen las leyes siguientes:
- «El que hiera a su padre o a su madre morirá» (Ex 21.15).
- «Al que se una con bestia, se le dará muerte. Mataréis también a la bestia» (Lv 20.15).
- «Si uno seduce a una virgen, no desposada, y se acuesta con ella…le pagará la dote, y la tomará por mujer» (Ex 22.15).
- «…si el buey ya embestía antes y su dueño, advertido, no lo guardó…entonces si ese buey mata a un hombre o a una mujer, el buey será apedreado, y también su dueño morirá» (Ex 21.26)
- «El hombre que se acueste con su nuera, ambos morirán; han cometido una infamia; su sangre sobre ellos» (Lv 20.12).
- «Si un hombre comete adulterio con la mujer de su prójimo, serán castigados con la muerte: el adúltero y la adúltera» (Lv 20.10).
- «Quien blasfeme el Nombre de Yahvé, será muerto; toda la comunidad lo apedreará. Sea forastero o nativo, si blasfema el Nombre, morirá» (Lv 24.16).
Como les afirmé a las y los adolescentes, cuando hablamos de género el enfoque debe ser de derechos humanos (al menos ese es y seguirá siendo mi enfoque) y NO religioso. Además, y para no polemizar y entrar a terrenos pantanosos -“la religión”-, les respondí con la interrogante siguiente: ¿porqué eran tan respetuosos de la ley que según ellas y ellos “prohíbe la homosexualidad” y no de las otras leyes que establece la biblia, entre ellas las que permiten y justifican apedrear a las mujeres? No pudieron responder.
Es claro que la consolidación de un sistema patriarcal, así como en la discriminación, exclusión y estigmatización de las comunidades de la diversidad sexual, se ha logrado a través de las doctrinas conservadoras impuestas por las religiones, sobre todo las judeocristianas. Eso es irrefutable.
3. “Mi hijo jamás”
Después de reflexionar, de hablar del respeto a la diferencia, del respeto a la dignidad, a la libertad, etc. etc, me sentí satisfecho al escuchar comentarios más “tolerantes” o al menos la intolerancia y el odio disminuía: Que los gays son personas, que tienen derechos, que hay que respetar, etc.
Sin embargo, a pesar de los comentarios positivos, al preguntarles que ¿cómo reaccionarían si un hijo o hija les confesaba que era homosexual?, algunas y algunos respondieron que no lo aceptarían, que respetaban a los homosexuales, pero que en su familia no querían personas así.
4. “Lo de ellas está bien porque no es como lo que hacen ellos”
Este comentario fue el que me “retumbó” el cerebro y fue quizá porque jamás había caído en la cuenta de lo que pasa por la mente de las personas en relación a la homosexualidad.
Cuando las y los adolescentes imaginan a un homosexual, siempre es un hombre; tienen la idea estereotipada de un hombre femenino, que usa prendas femeninas, que usa maquillaje, que tiene voz suave y el cabello teñido. Además, piensan que los hombres homosexuales andan acosando indiscriminadamente a cuanto hombre se le pase enfrente; se imaginan mujeres trans, así lo expresaron en los talleres.
No piensan en hombres homosexuales varoniles y NUNCA, o casi nunca piensan en una mujer lesbiana. Sin embargo, cuando hablamos de mujeres homosexuales o lesbianas, un adolescente dijo que “lo de ellas está bien porque no es como lo que hacen ellos”. Realmente no entendí muy bien a qué se refería, le pregunté que a qué se refería y dijo“ellas no hacen...se meten cosas”; es justo en ese momento que comprendo a qué se refería.
Como los adolescente del taller, la población en general se perturba con el acto sexual de hombres gays, de hecho, cuando hablan de homosexuales siempre se imaginan a dos hombres teniendo sexo y eso para ellos es abominable. El acto sexual es el que determina el ser homosexual o no, y no la atracción, el afecto, el cariño o el amor, es más, ni siquiera se imaginan tal cosa.
No entiendo porqué algo tan íntimo y privado tiene que perturbar la mente de la población, me parece absurdo que todo al final se reduzca al acto sexual. Sin embargo Freud talvéz tenía razón y el ser humano todo lo relaciona con el sexo.
Reflexionando sobre el tema, creo que la “abominación del acto sexual entre hombres homosexuales” tiene que ver con la pérdida de la masculinidad o virilidad. Las personas se indignan y condenan el hecho de que un hombre que ha nacido en una sociedad donde él dominará y en donde tiene muchos privilegios, “pierda esa condición de hombre al entregarse a otro hombre” y se convierta en mujer. Como en una sociedad patriarcal y machista las mujeres son consideradas “inferiores” lo que hagan dos mujeres lesbianas, sexualmente hablando, no es grave ni ofensivo, al final ellas “no eran hombres” ni han perdido o renunciado a su innata condición de superioridad, como pasa en el caso de los hombres homosexuales.
En conclusión, creo que hay mucho que reflexionar sobre el tema, así como también creo que un primer paso es empezar a hablar de lo que usualmente no se habla, de lo que es tabú, como el caso de la diversidad sexual. Definitivamente la religión ha causado mucho daño a la sociedad al crear prejuicios, discriminación, exclusión, estigmatización y con ello promover la violencia, la homobofia, transfobia, lesbofobia.
Como dijo Freud, “Llamamos perversa a una práctica sexual cuando se ha renunciado a la meta de la reproducción y se persigue la ganancia del placer como meta autónoma”, y eso se ha considerado así, como dijo un buen amigo, por el peso de la CRUZ!